lunes, 3 de septiembre de 2007

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo "C")


Entrada

    Hermanos: ¿qué es lo que primamos en nuestra vida cotidiana: el propio interés, el placer o los objetivos particulares, o lo que Dios quiere de mí? Es esto último lo imprescindible para ser seguidor de Jesús. La postura anterior nos lleva a presentarnos ante Dios como simples pedigüeños.

    Que la Eucaristía que vamos a celebrar constituya un paso más en nuestro deseo de ser seguidores de Jesús, a instancias del Espíritu.
 

Canto de entrada:

Alrededor de tu mesa venimos a recordar (2)
que tu palabra es camino, tu cuerpo fraternidad (2).

-Hemos venido a tu mesa / a recordar el misterio de tu amor,
con nuestras manos manchadas, arrepentidos buscamos tu perdón.

 
Rito penitencial

    Confesemos nuestra tibieza, nuestra comodidad y nuestra vida insincera, ante el Jesús que busca seguidores decididos. Pidamos perdón:

    —Tú que por encima de todo primas la voluntad del Padre, Señor, ten piedad.
    —Tú que nos muestras el anuncio del reino como el objetivo más hermoso, Cristo, ten piedad.
    —Tú que para seguirte nos pones ante unas duras y claras condiciones, Señor, ten piedad.

 
Gloria

 
Oración

 
Primera Lectura (Sab 9, 13-19)

    Nuestra ignorancia no debe conducirnos por las sendas de la comodidad y la irresponsabilidad, sino más bien a pedirle a Dios su Sabiduría. Cuando lo hacemos, nos convertimos en testigos de la salvación.

 
Salmo responsorial   (89)

R/ Señor, tú has sido nuestro refugio, de generación en generación

 
Segunda Lectura  (Flm 9b-10.12-17)

    Cada vez nos cuesta más pedir favores; nos parece una humillación. Y, sin embargo, debería constituir cosa normal y diaria entre los cristianos.

 
Evangelio  (Lc 14, 25-33)

    No es cosa fácil ser seguidor de Jesús, máxime cuando vemos que el odio está al costado del amor. Escuchemos las palabras de Jesús en el evangelio, acogiéndolas con el canto del Aleluya, puestos en pie.

 
Oración universal
 

   Conscientes de las dificultades del seguimiento de Jesús, pidamos juntos a Dios que nos sostenga y aliente:

   —Por la Iglesia, para que permanezca fiel en sus palabras y obras al camino de Jesús, roguemos al Señor.

   —Por los cristianos de las distintas confesiones cristianas, para que nos sintamos unidos en Cristo y colaboremos juntos en el servicio a los más necesitados, roguemos al Señor.

   —Por los pobres y menospreciados, para que su presencia nos ayude a descubrir al verdadero Jesús, roguemos al Señor.

   —Por los que han de soportar cada día una pesada cruz, para que encuentren acompañantes que alivien su carga, roguemos al Señor.

   —Por los cristianos, para que aprendamos la sabiduría que consiste en reflejar la bondad de Dios, roguemos al Señor.

  Que nuestra oración llegue a tus oídos y ablande nuestro corazón. Por J.n.S.

   —Amén.

 
Comunión

Andando por el camino, te tropezamos, Señor.
Te hiciste el encontradizo; nos diste conversación.
Tenían tus palabras fuerza de vida y amor;
ponían esperanza y fuego en el corazón.

Te conocimos, Señor, al partir el pan.
Tú nos conoces, Señor, al partir el pan.

 

Avisos