Monitor
Hermanos/as: sed bienvenidos a la celebración eucarística de este trigésimo segundo domingo del Tiempo Ordinario. Acojamos al sacerdote que nos preside, puestos en pie:
Canto de entrada
Hacia ti, morada santa; hacia ti, tierra del Salvador
peregrinos, caminantes: vamos hacia ti.
RITO PENITENCIAL († Cura. —Monitor/a)
† El Señor Dios es misericordioso con quienes se le acercan con humildad. Confesemos nuestra dejadez por desarrollar nuestra fe, y de habernos reído de quienes sirven en la comunidad o tratan de ahondar en la fe y en la pertenencia eclesial:
—Señor Jesús, en ti nos muestra Dios su corazón. Señor, ten piedad
—Señor Jesús, en ti nos acoge el Padre como a hijos e hijas. Cristo, ten piedad
— Señor Jesús, en ti hallamos el aliciente para vivir. Señor, ten piedad
Primera Lectura (2Mak 7, 1-2.9-14)
Las ofrendas que se presentan ante Dios las consideran inútiles quienes a la vida solo le piden dinero, poder o placer. Pero para el creyente son fuente de la fortaleza que necesita para vivir como servidor del Dios de la Vida.
Salmo responsorial (Ps 16)
Este salmo 16 nos ayudará a depositar cada día nuestra confianza en Dios. Que brote esta oración desde lo más íntimo de nuestro sentimiento.
Segunda Lectura (2Ts 2, 16—3, 5)
Pablo nos recuerda y nos hace saber que la fe no es cosa de todos, y pide oraciones para poder ser fiel servidor de la misma; ése es el camino que ofrece a sus discípulos.
Evangelio (Lc 20, 27-38)
A Jesús puede acercarse una con sorna o con mala intención. Y se encontrará con su respuesta. Acojámosla, puestos en pie, y cantando el Aleluya.
Aleluya! Aleluya! Aleluya!
PRECES
† Acerquémonos con humildad al Dios que nos ha hecho el don de la fe, y pidámosle con confianza, diciendo:
Danos tu vida, Señor
—Para que nuestras obras manifiesten que Dios es un Dios de vivos al que le duele todo lo que limita o mata la vida. Oremos.
—Para que busquemos el bien y trabajemos por crear unas relaciones justas y fraternas entre humanos. Oremos.
—Para que cese la violencia de género y las desigualdades ante la ley. Oremos.
—Para que Dios guarde junto a sí a nuestros hermanos difuntos y les abra a la plenitud de vida. Oremos.
† Danos tu vida, Señor, que nos aliente en cada momento y nos haga dignos de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
—Amén.
Comunión
Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos
Él es nuestra salvación, nuestra gloria para siempre.
Avisos finales