sábado, 10 de noviembre de 2007

Domingo 32º del Tiempo Ordinario /C



Monitor


Hermanos/as: sed bienvenidos a la celebración eucarística de este trigésimo segundo domingo del Tiempo Ordinario. Acojamos al sacerdote que nos preside, puestos en pie:



Canto de entrada


Hacia ti, morada santa; hacia ti, tierra del Salvador
peregrinos, caminantes: vamos hacia ti.



RITO PENITENCIAL
(† Cura. —Monitor/a)


† El Señor Dios es misericordioso con quienes se le acercan con humildad. Confesemos nuestra dejadez por desarrollar nuestra fe, y de habernos reído de quienes sirven en la comunidad o tratan de ahondar en la fe y en la pertenencia eclesial:


—Señor Jesús, en ti nos muestra Dios su corazón. Señor, ten piedad


—Señor Jesús, en ti nos acoge el Padre como a hijos e hijas. Cristo, ten piedad


Señor Jesús, en ti hallamos el aliciente para vivir. Señor, ten piedad



Primera Lectura (2Mak 7, 1-2.9-14)


Las ofrendas que se presentan ante Dios las consideran inútiles quienes a la vida solo le piden dinero, poder o placer. Pero para el creyente son fuente de la fortaleza que necesita para vivir como servidor del Dios de la Vida.



Salmo responsorial (Ps 16)


Este salmo 16 nos ayudará a depositar cada día nuestra confianza en Dios. Que brote esta oración desde lo más íntimo de nuestro sentimiento.



Segunda Lectura (2Ts 2, 16—3, 5)


Pablo nos recuerda y nos hace saber que la fe no es cosa de todos, y pide oraciones para poder ser fiel servidor de la misma; ése es el camino que ofrece a sus discípulos.


Evangelio (Lc 20, 27-38)


A Jesús puede acercarse una con sorna o con mala intención. Y se encontrará con su respuesta. Acojámosla, puestos en pie, y cantando el Aleluya.


Aleluya! Aleluya! Aleluya!


PRECES


† Acerquémonos con humildad al Dios que nos ha hecho el don de la fe, y pidámosle con confianza, diciendo:


Danos tu vida, Señor


—Para que nuestras obras manifiesten que Dios es un Dios de vivos al que le duele todo lo que limita o mata la vida. Oremos.


—Para que busquemos el bien y trabajemos por crear unas relaciones justas y fraternas entre humanos. Oremos.


—Para que cese la violencia de género y las desigualdades ante la ley. Oremos.


—Para que Dios guarde junto a sí a nuestros hermanos difuntos y les abra a la plenitud de vida. Oremos.


† Danos tu vida, Señor, que nos aliente en cada momento y nos haga dignos de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.


—Amén.



Comunión


Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos
Él es nuestra salvación, nuestra gloria para siempre.



Avisos finales



miércoles, 7 de noviembre de 2007

DOMINGO 34º DEL T. O. —C—


«Jesucristo, Rey»

 

Entrada

    Nos encontramos, hermanos, en el último domingo del año litúrgico, por lo cual este domingo debería tener su característica. La tiene por lo que hace a la liturgia: celebramos a Jesucristo como Rey del Universo. ¿Descubrimos alguna particularidad en la vida de cada uno en el día de hoy? ¿Qué podemos ofrecerle a Dios, o qué esperamos recibir de él?

    Dios nos concede luminosidad y esperanza. Aunque aparentemente todo aboca a la oscuridad y la muerte, todo se encamina a su regazo recopilado en Cristo Jesús, quien manifiesta su grandeza en la muerte. Celebrémoslo.

 

Tu reino es vida, tu reino es verdad; tu reino es justicia, tu reino es paz;

tu reino es gracia, tu reino es amor. ¡Venga a nosotros tu reino, Señor!

 

Rito penitencial

    Acojamos al misericordia y el perdón que Dios nos ofrece, acogiéndolo con humildad; así podremos construir su reino de Paz:

    —Tú que has asumido nuestra propia naturaleza. Señor, ten piedad.

    —Tú que juzgas con rectitud. Cristo, ten piedad.

    —Tú que eres la verdad que tantas veces rechazamos. Señor, ten piedad.

 

1. Lectura (2Sm 5, 1-3)

    Asistamos a la narración de la elección de David. Descubramos cómo nos dejamos llevar por las apariencias y no sabemos mirar más allá. ¿NO aprenderemos a sincerarnos con Dios?

 

Salmo responsorial  (121)

 

 

2. Lectura Col 1, 12-20

    Escucharemos la profesión de fe de los cristianos de Colosas. Esta fórmula acuñada desde antiguo manifiesta la garra con que vivían aquellos su fe en Cristo Jesús. Hagamos nuestra su confesión.

 

Evangelio  (Lc 23, 35-43)

    ¿Qué tipo de Rey es Jesús de Nazaret? Desde luego que no es vencedor, sino que está al borde de la muerte. Un rey al que este mundo, ávido de victoria y poder, no puede ni siquiera mirar. Acojámoslo puestos en pie y cantando el Aleluya.

Preces

        Recordando la memoria de Jesús que vino al mundo no para ser servido sino para servir, que anunció la verdad y dio su vida por ella, oremos confiadamente al Padre, diciendo: ¡Venga a nosotros tu reino!

    —Para que la Iglesia sepa vencer las tentaciones de poder, y acaben en ella los privilegios, oremos.

    Para que crezca la conciencia ciudadana y capacidad para exigir responsabilidades a quienes usan el poder político en beneficio propio, oremos.

    —Para que el Señor nos dé capacidad para poner signos de su reino dando pan a los necesitados y devolviendo la esperanza a quienes la han perdido, oremos.

    Para que quienes creemos en Jesucristo, rey del universo, contribuyamos a la implantación de la verdad, la justicia y la paz, oremos.

    —Para que se desarrolle el espíritu del Vaticano II y los laicos asuman los derechos y responsabilidades adquiridos en el bautismo como miembros del pueblo de Dios, oremos.

    † Señor, sabemos que hemos de trabajar por tu reino y que sólo tú lo puedes dar; unidos a tu hijo y a todos los creyentes en ti te pedimos que venga a nosotros tu reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

    —Amén.

 

Avisos

 

1  El próximo domingo damos comienzo al Adviento. Comenzaremos a preparar la venida del Mesías Señor.

 

 

 

Domingo 33º del Tiempo ordinario /C

Domingo 33º del Tiempo ordinario /C

 

Monitor: Hermanos, sed bienvenidos a esta Eucaristía. Acojamos al sacerdote que va a presidirnos, cantando, puestos en pie:

Canto de entrada

 

     Un solo Señor, una sola fe,
    
un solo Bautismo un solo Dios y Padre

Llamados a formar la unidad del Espíritu

por el vínculo de la Paz.

Cantamos y proclamamos:

 Un solo Señor...


Saludo inicial

     Hermanos: celebramos el penúltimo domingo del Tiempo Ordinario, y el lenguaje que escucharemos es apocalíptico: que no nos asuste; que descubramos que Dios es a quien pertenece la Justicia y él hará que las cosas sean nuevas. ¡claro que lo novedoso puede comprometernos! Pero pidamos el arrojo necesario para poder vivir la novedad.

† En el nombre del Padre...

 

Rito penitencial  († Preste;  —Monitor)

   Dios es misericordioso para quienes se le acercan con humildad. Reconozcamos que no hemos sabido vivir la fe como auténtica renovación:

     —Señor Jesús: tú eres la Buena Nueva del Padre. Señor, ten piedad.
     —Señor Jesús: tú revistes de novedad toda la realidad. Cristo, ten piedad.

     —Señor Jesús, tú eres el camino nuevo al Padre. Señor, ten piedad.

† Dios todopoderoso tenga misericordia....

—Amén.

 

Gloria

     Cuando cantamos el Gloria manifestamos que somos agradecidos con Dios por todos los dones que él derrama sobre nosotros. Manifestemos, pues, nuestro agradecimiento con Dios.

Primera Lectura  (Mal 3, 19-20a)

     Que el lenguaje apocalíptico del profeta Malaquías no nos asuste, sino que nos haga descubrir la novedad de la justicia que le corresponde a Dios.

Salmo responsorial   (Ps 97)

     ¿Habrá justicia más cierta que la de Dios? Disfrutemos de ese Dios que es auténticamente justo y recto.

 

Segunda Lectura  (2Tes 3, 7-12)

     Las indicaciones del apóstol tratan de estimular a la gente que, esperando una parusía próxima se jubilan de la vida. Notemos el impulso de sus palabras.

Evangelio (Lc 21, 5-19)

     Puede que nos asusten estas palabras de contenido apocalíptico; pero descubramos en ellas que la justicia es algo que le pertenece a Dios, y alegrémonos de ello. Acojamos la palabra con el canto del Aleluya, puestos en pie.

Aleluya! Aleluya! Aleluya!

PRECES  († Preste;  —Monitor)

   Oremos a Dios padre para que llene con sus dones a la familia humana:

     —Por nuestra Iglesia Diocesana, por nuestro pastor y todo el pueblo de Dios, para que cada uno según su propia vocación y carisma, se consagren al servicio de Cristo y los hermanos,  roguemos al Señor.

     —Por quienes tienen el poder económico, para que el Espíritu de Dios se haga pr4esente en sus corazones y busquen el bien de las personas por encima de leyes del mercado,  roguemos al Señor.

     —Por este mundo nuestro lleno de sufrimiento a causa de las divisiones, pobreza y soledad: para que florezca el espíritu de concordia y solidaridad,  roguemos al Señor.

     —Por quienes sentimos la tentación del desaliento y desesperanza: para que el Espíritu de Dios nos devuelva la juventud y energía de corazón, nos saque de la pasividad y nos lleve a la participación corresponsable y la pasión por el reino,  roguemos al Señor.

† Escucha nuestras súplicas, y concédenos perseverar en la verdadera fe y en el buen obrar. Por Jesucristo nuestro Señor.

—Amén.

 

Canto de comunión:

 

Avisos

 

Domingo 32º del Tiempo Ordinario /C

Domingo 32º del Tiempo Ordinario  /C

Monitor

     Hermanos / as: sed bienvenidos a la celebración eucarística de este trigésimo segundo domingo del Tiempo Ordinario. Acojamos al sacerdote que nos preside, puestos en pie:

 

Canto de entrada

Hacia ti, morada santa; hacia ti, tierra del Salvador
peregrinos, caminantes: vamos hacia ti.

 

RITO PENITENCIAL († Cura.  —Monitor/a)

   El Señor Dios es misericordioso con quienes se le acercan con humildad. Confesemos nuestra dejadez por desarrollar nuestra fe, y de habernos reído de quienes sirven en la comunidad o tratan de ahondar en la fe y en la pertenencia eclesial:

     —Señor Jesús, en ti nos muestra Dios su corazón. Señor, ten piedad
     —Señor Jesús, en ti nos acoge el Padre como a hijos e hijas. Cristo, ten piedad

    
Señor Jesús, en ti hallamos el aliciente para vivir. Señor, ten piedad

Primera Lectura  (2Mak 7, 1-2.9-14)

     Las ofrendas que se presentan ante Dios las consideran inútiles quienes a la vida solo le piden dinero, poder o placer. Pero para el creyente son fuente de la fortaleza que necesita para vivir como servidor del Dios de la Vida.

Salmo responsorial   (Ps 16) 

     Este salmo 16 nos ayudará a depositar cada día nuestra confianza en Dios. Que brote esta oración desde lo más íntimo de nuestro sentimiento.

 

Segunda Lectura  (2Ts 2, 16—3, 5) 

     Pablo nos recuerda y nos hace saber que la fe no es cosa de todos, y pide oraciones para poder ser fiel servidor de la misma; ése es el camino que ofrece a sus discípulos.

Evangelio (Lc 20, 27-38)

     A Jesús puede acercarse una con sorna o con mala intención. Y se encontrará con su respuesta. Acojámosla, puestos en pie, y cantando el Aleluya.

Aleluya! Aleluya! Aleluya!

PRECES 

     Acerquémonos con humildad al Dios que nos ha hecho el don de la fe, y pidámosle con confianza, diciendo:  Danos tu vida, Señor

     —Para que nuestras obras manifiesten que Dios es un Dios de vivos al que le duele todo lo que limita o mata la vida. Oremos.

     —Para que busquemos el bien y trabajemos por crear unas relaciones justas y fraternas entre humanos. Oremos.

     —Para que cese la violencia de género y las desigualdades ante la ley. Oremos.

     —Para que Dios guarde junto a sí a nuestros hermanos difuntos y les abra a la plenitud de vida. Oremos.

† Danos tu vida, Señor, que nos aliente en cada momento y nos haga dignos de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—Amén.

 

Comunión

Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos
Él es nuestra salvación, nuestra gloria para siempre.

Avisos finales

 

sábado, 3 de noviembre de 2007

DOMINGO 31º DEL T.O. —C—

Monición inicial

¡Cuánto tiempo invertimos en acumular bienes! Y ¿hay mejor bien que la paz interior, la comunicación con Dios? Sólo quien busca a Dios sabe cómo cambia toda su vida y adquiere sentido desde él. Pero, ¿verdad que nos engañamos, creyendo que hay que acumular riquezas? ¡Busquemos a Dios! No nos arrepentiremos de ello.


Canto de entrada

—Alrededor de tu mesa venimos a recordar
que tu palabra es camino / tu cuerpo fraternidad...


Rito penitencial

Dios es misericordioso con nosotros, porque nos ama; no lleva cuentas de nuestros pecados, sino que los perdona. Acudamos a él con confianza:

—Tú que nos pones en contacto con la misericordia de Dios. Señor, ten piedad.

—Tú que nos haces un hueco en tu corazón misericordioso. Cristo, ten piedad.

—Tú que te acercas a nosotros y quieres habitar en nuestra morada. Señor, ten piedad.


Primera Lectura (Sab 11, 23—12, 2)

Creemos conocerle a Dios. Pero ¿nos hemos acercado alguna vez a su pecho para escuchar los latidos de su corazón? Tal vez nos parezca una locura o una insensatez; pero a ver si esta lectura nos ayuda.


Salmo responsorial (144, 1-2.8-9.10-11.13cd-14)


Este salmo 144 nos acerca a Dios y nos da pie para alabarle:



Segunda Lectura (2Ts 1,11—2, 2)

La fe es un gran regalo, y Pablo reza para que disfruten de él, y quienes lo hacen no teman nada.

Evangelio (Lk 19, 1-10)

Quien busca a Jesús y da con él se verá transformado, rehecho. Lo veremos en este evangelio. Acojámoslo con el canto del Aleluya, puestos en pie.

Preces

† Presentamos al Padre Dios nuestros deseos más profundos:

—Por quienes viven agobiados por sus fragilidades, para que encuentren consuelo en compartir sus vidas con los hermanos, roguemos al Señor.

—Por los que sufren el abuso y la corrupción de los poderes, para que la solidaridad de los demás provoque cambios en sus vidas, roguemos al Señor.

—Para que la Eucaristía sea lugar de encuentro fraternal que aliente neutros mejores deseos, roguemos al Señor.

—Para que el encuentro con el Maestro cambie la vida de los creyentes, roguemos al Señor.

—Por la vida social y política, para que sea verdadero cauce de justicia, roguemos al Señor.

† Danos fuerza, Padre, para transformar la realidad injusta que nos rodea y para intentar hacerla lugar de comunión y fraternidad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

—Amén.