sábado, 10 de noviembre de 2007

Domingo 32º del Tiempo Ordinario /C



Monitor


Hermanos/as: sed bienvenidos a la celebración eucarística de este trigésimo segundo domingo del Tiempo Ordinario. Acojamos al sacerdote que nos preside, puestos en pie:



Canto de entrada


Hacia ti, morada santa; hacia ti, tierra del Salvador
peregrinos, caminantes: vamos hacia ti.



RITO PENITENCIAL
(† Cura. —Monitor/a)


† El Señor Dios es misericordioso con quienes se le acercan con humildad. Confesemos nuestra dejadez por desarrollar nuestra fe, y de habernos reído de quienes sirven en la comunidad o tratan de ahondar en la fe y en la pertenencia eclesial:


—Señor Jesús, en ti nos muestra Dios su corazón. Señor, ten piedad


—Señor Jesús, en ti nos acoge el Padre como a hijos e hijas. Cristo, ten piedad


Señor Jesús, en ti hallamos el aliciente para vivir. Señor, ten piedad



Primera Lectura (2Mak 7, 1-2.9-14)


Las ofrendas que se presentan ante Dios las consideran inútiles quienes a la vida solo le piden dinero, poder o placer. Pero para el creyente son fuente de la fortaleza que necesita para vivir como servidor del Dios de la Vida.



Salmo responsorial (Ps 16)


Este salmo 16 nos ayudará a depositar cada día nuestra confianza en Dios. Que brote esta oración desde lo más íntimo de nuestro sentimiento.



Segunda Lectura (2Ts 2, 16—3, 5)


Pablo nos recuerda y nos hace saber que la fe no es cosa de todos, y pide oraciones para poder ser fiel servidor de la misma; ése es el camino que ofrece a sus discípulos.


Evangelio (Lc 20, 27-38)


A Jesús puede acercarse una con sorna o con mala intención. Y se encontrará con su respuesta. Acojámosla, puestos en pie, y cantando el Aleluya.


Aleluya! Aleluya! Aleluya!


PRECES


† Acerquémonos con humildad al Dios que nos ha hecho el don de la fe, y pidámosle con confianza, diciendo:


Danos tu vida, Señor


—Para que nuestras obras manifiesten que Dios es un Dios de vivos al que le duele todo lo que limita o mata la vida. Oremos.


—Para que busquemos el bien y trabajemos por crear unas relaciones justas y fraternas entre humanos. Oremos.


—Para que cese la violencia de género y las desigualdades ante la ley. Oremos.


—Para que Dios guarde junto a sí a nuestros hermanos difuntos y les abra a la plenitud de vida. Oremos.


† Danos tu vida, Señor, que nos aliente en cada momento y nos haga dignos de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.


—Amén.



Comunión


Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos
Él es nuestra salvación, nuestra gloria para siempre.



Avisos finales



miércoles, 7 de noviembre de 2007

DOMINGO 34º DEL T. O. —C—


«Jesucristo, Rey»

 

Entrada

    Nos encontramos, hermanos, en el último domingo del año litúrgico, por lo cual este domingo debería tener su característica. La tiene por lo que hace a la liturgia: celebramos a Jesucristo como Rey del Universo. ¿Descubrimos alguna particularidad en la vida de cada uno en el día de hoy? ¿Qué podemos ofrecerle a Dios, o qué esperamos recibir de él?

    Dios nos concede luminosidad y esperanza. Aunque aparentemente todo aboca a la oscuridad y la muerte, todo se encamina a su regazo recopilado en Cristo Jesús, quien manifiesta su grandeza en la muerte. Celebrémoslo.

 

Tu reino es vida, tu reino es verdad; tu reino es justicia, tu reino es paz;

tu reino es gracia, tu reino es amor. ¡Venga a nosotros tu reino, Señor!

 

Rito penitencial

    Acojamos al misericordia y el perdón que Dios nos ofrece, acogiéndolo con humildad; así podremos construir su reino de Paz:

    —Tú que has asumido nuestra propia naturaleza. Señor, ten piedad.

    —Tú que juzgas con rectitud. Cristo, ten piedad.

    —Tú que eres la verdad que tantas veces rechazamos. Señor, ten piedad.

 

1. Lectura (2Sm 5, 1-3)

    Asistamos a la narración de la elección de David. Descubramos cómo nos dejamos llevar por las apariencias y no sabemos mirar más allá. ¿NO aprenderemos a sincerarnos con Dios?

 

Salmo responsorial  (121)

 

 

2. Lectura Col 1, 12-20

    Escucharemos la profesión de fe de los cristianos de Colosas. Esta fórmula acuñada desde antiguo manifiesta la garra con que vivían aquellos su fe en Cristo Jesús. Hagamos nuestra su confesión.

 

Evangelio  (Lc 23, 35-43)

    ¿Qué tipo de Rey es Jesús de Nazaret? Desde luego que no es vencedor, sino que está al borde de la muerte. Un rey al que este mundo, ávido de victoria y poder, no puede ni siquiera mirar. Acojámoslo puestos en pie y cantando el Aleluya.

Preces

        Recordando la memoria de Jesús que vino al mundo no para ser servido sino para servir, que anunció la verdad y dio su vida por ella, oremos confiadamente al Padre, diciendo: ¡Venga a nosotros tu reino!

    —Para que la Iglesia sepa vencer las tentaciones de poder, y acaben en ella los privilegios, oremos.

    Para que crezca la conciencia ciudadana y capacidad para exigir responsabilidades a quienes usan el poder político en beneficio propio, oremos.

    —Para que el Señor nos dé capacidad para poner signos de su reino dando pan a los necesitados y devolviendo la esperanza a quienes la han perdido, oremos.

    Para que quienes creemos en Jesucristo, rey del universo, contribuyamos a la implantación de la verdad, la justicia y la paz, oremos.

    —Para que se desarrolle el espíritu del Vaticano II y los laicos asuman los derechos y responsabilidades adquiridos en el bautismo como miembros del pueblo de Dios, oremos.

    † Señor, sabemos que hemos de trabajar por tu reino y que sólo tú lo puedes dar; unidos a tu hijo y a todos los creyentes en ti te pedimos que venga a nosotros tu reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

    —Amén.

 

Avisos

 

1  El próximo domingo damos comienzo al Adviento. Comenzaremos a preparar la venida del Mesías Señor.

 

 

 

Domingo 33º del Tiempo ordinario /C

Domingo 33º del Tiempo ordinario /C

 

Monitor: Hermanos, sed bienvenidos a esta Eucaristía. Acojamos al sacerdote que va a presidirnos, cantando, puestos en pie:

Canto de entrada

 

     Un solo Señor, una sola fe,
    
un solo Bautismo un solo Dios y Padre

Llamados a formar la unidad del Espíritu

por el vínculo de la Paz.

Cantamos y proclamamos:

 Un solo Señor...


Saludo inicial

     Hermanos: celebramos el penúltimo domingo del Tiempo Ordinario, y el lenguaje que escucharemos es apocalíptico: que no nos asuste; que descubramos que Dios es a quien pertenece la Justicia y él hará que las cosas sean nuevas. ¡claro que lo novedoso puede comprometernos! Pero pidamos el arrojo necesario para poder vivir la novedad.

† En el nombre del Padre...

 

Rito penitencial  († Preste;  —Monitor)

   Dios es misericordioso para quienes se le acercan con humildad. Reconozcamos que no hemos sabido vivir la fe como auténtica renovación:

     —Señor Jesús: tú eres la Buena Nueva del Padre. Señor, ten piedad.
     —Señor Jesús: tú revistes de novedad toda la realidad. Cristo, ten piedad.

     —Señor Jesús, tú eres el camino nuevo al Padre. Señor, ten piedad.

† Dios todopoderoso tenga misericordia....

—Amén.

 

Gloria

     Cuando cantamos el Gloria manifestamos que somos agradecidos con Dios por todos los dones que él derrama sobre nosotros. Manifestemos, pues, nuestro agradecimiento con Dios.

Primera Lectura  (Mal 3, 19-20a)

     Que el lenguaje apocalíptico del profeta Malaquías no nos asuste, sino que nos haga descubrir la novedad de la justicia que le corresponde a Dios.

Salmo responsorial   (Ps 97)

     ¿Habrá justicia más cierta que la de Dios? Disfrutemos de ese Dios que es auténticamente justo y recto.

 

Segunda Lectura  (2Tes 3, 7-12)

     Las indicaciones del apóstol tratan de estimular a la gente que, esperando una parusía próxima se jubilan de la vida. Notemos el impulso de sus palabras.

Evangelio (Lc 21, 5-19)

     Puede que nos asusten estas palabras de contenido apocalíptico; pero descubramos en ellas que la justicia es algo que le pertenece a Dios, y alegrémonos de ello. Acojamos la palabra con el canto del Aleluya, puestos en pie.

Aleluya! Aleluya! Aleluya!

PRECES  († Preste;  —Monitor)

   Oremos a Dios padre para que llene con sus dones a la familia humana:

     —Por nuestra Iglesia Diocesana, por nuestro pastor y todo el pueblo de Dios, para que cada uno según su propia vocación y carisma, se consagren al servicio de Cristo y los hermanos,  roguemos al Señor.

     —Por quienes tienen el poder económico, para que el Espíritu de Dios se haga pr4esente en sus corazones y busquen el bien de las personas por encima de leyes del mercado,  roguemos al Señor.

     —Por este mundo nuestro lleno de sufrimiento a causa de las divisiones, pobreza y soledad: para que florezca el espíritu de concordia y solidaridad,  roguemos al Señor.

     —Por quienes sentimos la tentación del desaliento y desesperanza: para que el Espíritu de Dios nos devuelva la juventud y energía de corazón, nos saque de la pasividad y nos lleve a la participación corresponsable y la pasión por el reino,  roguemos al Señor.

† Escucha nuestras súplicas, y concédenos perseverar en la verdadera fe y en el buen obrar. Por Jesucristo nuestro Señor.

—Amén.

 

Canto de comunión:

 

Avisos

 

Domingo 32º del Tiempo Ordinario /C

Domingo 32º del Tiempo Ordinario  /C

Monitor

     Hermanos / as: sed bienvenidos a la celebración eucarística de este trigésimo segundo domingo del Tiempo Ordinario. Acojamos al sacerdote que nos preside, puestos en pie:

 

Canto de entrada

Hacia ti, morada santa; hacia ti, tierra del Salvador
peregrinos, caminantes: vamos hacia ti.

 

RITO PENITENCIAL († Cura.  —Monitor/a)

   El Señor Dios es misericordioso con quienes se le acercan con humildad. Confesemos nuestra dejadez por desarrollar nuestra fe, y de habernos reído de quienes sirven en la comunidad o tratan de ahondar en la fe y en la pertenencia eclesial:

     —Señor Jesús, en ti nos muestra Dios su corazón. Señor, ten piedad
     —Señor Jesús, en ti nos acoge el Padre como a hijos e hijas. Cristo, ten piedad

    
Señor Jesús, en ti hallamos el aliciente para vivir. Señor, ten piedad

Primera Lectura  (2Mak 7, 1-2.9-14)

     Las ofrendas que se presentan ante Dios las consideran inútiles quienes a la vida solo le piden dinero, poder o placer. Pero para el creyente son fuente de la fortaleza que necesita para vivir como servidor del Dios de la Vida.

Salmo responsorial   (Ps 16) 

     Este salmo 16 nos ayudará a depositar cada día nuestra confianza en Dios. Que brote esta oración desde lo más íntimo de nuestro sentimiento.

 

Segunda Lectura  (2Ts 2, 16—3, 5) 

     Pablo nos recuerda y nos hace saber que la fe no es cosa de todos, y pide oraciones para poder ser fiel servidor de la misma; ése es el camino que ofrece a sus discípulos.

Evangelio (Lc 20, 27-38)

     A Jesús puede acercarse una con sorna o con mala intención. Y se encontrará con su respuesta. Acojámosla, puestos en pie, y cantando el Aleluya.

Aleluya! Aleluya! Aleluya!

PRECES 

     Acerquémonos con humildad al Dios que nos ha hecho el don de la fe, y pidámosle con confianza, diciendo:  Danos tu vida, Señor

     —Para que nuestras obras manifiesten que Dios es un Dios de vivos al que le duele todo lo que limita o mata la vida. Oremos.

     —Para que busquemos el bien y trabajemos por crear unas relaciones justas y fraternas entre humanos. Oremos.

     —Para que cese la violencia de género y las desigualdades ante la ley. Oremos.

     —Para que Dios guarde junto a sí a nuestros hermanos difuntos y les abra a la plenitud de vida. Oremos.

† Danos tu vida, Señor, que nos aliente en cada momento y nos haga dignos de la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

—Amén.

 

Comunión

Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos
Él es nuestra salvación, nuestra gloria para siempre.

Avisos finales

 

sábado, 3 de noviembre de 2007

DOMINGO 31º DEL T.O. —C—

Monición inicial

¡Cuánto tiempo invertimos en acumular bienes! Y ¿hay mejor bien que la paz interior, la comunicación con Dios? Sólo quien busca a Dios sabe cómo cambia toda su vida y adquiere sentido desde él. Pero, ¿verdad que nos engañamos, creyendo que hay que acumular riquezas? ¡Busquemos a Dios! No nos arrepentiremos de ello.


Canto de entrada

—Alrededor de tu mesa venimos a recordar
que tu palabra es camino / tu cuerpo fraternidad...


Rito penitencial

Dios es misericordioso con nosotros, porque nos ama; no lleva cuentas de nuestros pecados, sino que los perdona. Acudamos a él con confianza:

—Tú que nos pones en contacto con la misericordia de Dios. Señor, ten piedad.

—Tú que nos haces un hueco en tu corazón misericordioso. Cristo, ten piedad.

—Tú que te acercas a nosotros y quieres habitar en nuestra morada. Señor, ten piedad.


Primera Lectura (Sab 11, 23—12, 2)

Creemos conocerle a Dios. Pero ¿nos hemos acercado alguna vez a su pecho para escuchar los latidos de su corazón? Tal vez nos parezca una locura o una insensatez; pero a ver si esta lectura nos ayuda.


Salmo responsorial (144, 1-2.8-9.10-11.13cd-14)


Este salmo 144 nos acerca a Dios y nos da pie para alabarle:



Segunda Lectura (2Ts 1,11—2, 2)

La fe es un gran regalo, y Pablo reza para que disfruten de él, y quienes lo hacen no teman nada.

Evangelio (Lk 19, 1-10)

Quien busca a Jesús y da con él se verá transformado, rehecho. Lo veremos en este evangelio. Acojámoslo con el canto del Aleluya, puestos en pie.

Preces

† Presentamos al Padre Dios nuestros deseos más profundos:

—Por quienes viven agobiados por sus fragilidades, para que encuentren consuelo en compartir sus vidas con los hermanos, roguemos al Señor.

—Por los que sufren el abuso y la corrupción de los poderes, para que la solidaridad de los demás provoque cambios en sus vidas, roguemos al Señor.

—Para que la Eucaristía sea lugar de encuentro fraternal que aliente neutros mejores deseos, roguemos al Señor.

—Para que el encuentro con el Maestro cambie la vida de los creyentes, roguemos al Señor.

—Por la vida social y política, para que sea verdadero cauce de justicia, roguemos al Señor.

† Danos fuerza, Padre, para transformar la realidad injusta que nos rodea y para intentar hacerla lugar de comunión y fraternidad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

—Amén.





miércoles, 31 de octubre de 2007

Festividad de Todos los Santos




Primero de Noviembre

Saludo inicial (Monitor)

Buenos días, hermanos. Sed bienvenidos a la celebración litúrgica de la Festividad de Todos los Santos. Acojamos al sacerdote que nos presidirá, puestos en pie y cantando:

Canto:

Todos unidos, formando un solo cuerpo,
un pueblo que en la Pascua nació.
Miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió.
Él nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos testimonio de amor.
Paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.

Saludo del presidente

Hermanos: la liturgia de Hoy celebra la festividad de Todos los Santos. ¿Sabéis para qué? Para despertar nuestra esperanza de su letargo, y para revitalizarla; y para acercarnos a quienes nos hemos acomodado a los dictámenes de este mundo al programa de vida de Jesús de Nazaret.

No despreciemos esta oportunidad, encerrados en nuestra comodidad. Abrámonos de par en par a los dones que Dios nos regala en su Hijo.

† En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu santo.

—Amen.

Monición al Gloria

Unámonos al coro de los santos que en el cielo canta la gloria de Dios, y alabémosle:

—Gloria a Dios en el cielo
... y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Liturgia de la Palabra

1 Ap 7, 2-4...

Entre nosotros se maldice en demasía, se condena con facilidad. El mundo nuevo que nos presenta el Libro del Apocalipsis es un mundo de bendición y alabanza. Acojámoslo, para que nuestra vida cotidiana sea de bendición y no de maldición; de alabanza y no de condena.

Salmo responsorial

2 1Jn 3, 1-3

Nosotros estamos demasiado hechos a este mundo y somos incapaces de sentir el gozo de ser hijos/as de Dios. ¿No lo queremos? Las palabras del apóstol Juan tratarán de concienciarnos. Escuchémosle.

Evangelio, Mt 5, 1-12a

Jesús presenta su programa de vida a sus seguidores, a quienes no desean continuar como siempre. Este programa no es, pues, para cualquiera. Pero quien lo acoge caminará por la senda de la felicidad verdadera.

Preces († Sacerdote; —Monitor)

† Presentemos nuestras peticiones al Padre Dios que nos quiere en su felicidad eterna:

—Por la Iglesia: que se alegre y goce en este día, y refuerce la esperanza de sus hijos/as, roguemos al Señor.

—Por quienes trabajan por el reino de Dios y se encuentran cansados, o desganados, o en peligro de desesperación: para que se refuercen en su espíritu, roguemos al Señor.

—Por quienes, acomodados a este mundo y sus pasiones, desean también el gozo del rei­no: para que sean capaces de acoger y aceptar el programa de las bienaventuranzas de Jesús, roguemos al Señor.

—Por quienes a Dios lo consideran Juez se-vero y aguafiestas; para que puedan conocerlo como la fuente de la verdadera felicidad, roguemos al Señor.

—Para que todos nosotros creamos la «Comunión de los Santos» y nuestras Eucaristías sean signo de esa comunión, roguemos al Señor.

† Señor Dios: concédenos apreciar tus dones y vivir en la esperanza de la felicidad de todos los santos. Por Jesucristo.

—Amen.

Canto

Hacia ti, morada santa /
hacia ti, tierra del Salvador,
peregrinos, caminantes, vamos hacia ti.

Venimos a tu Mesa, sellaremos tu pacto,
comeremos tu carne, tu sangre nos limpiará.
Reinaremos contigo en tu morada santa,
beberemos tu sangre, tu fe nos guiará.

lunes, 3 de septiembre de 2007

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo "C")


Entrada

    Hermanos: ¿qué es lo que primamos en nuestra vida cotidiana: el propio interés, el placer o los objetivos particulares, o lo que Dios quiere de mí? Es esto último lo imprescindible para ser seguidor de Jesús. La postura anterior nos lleva a presentarnos ante Dios como simples pedigüeños.

    Que la Eucaristía que vamos a celebrar constituya un paso más en nuestro deseo de ser seguidores de Jesús, a instancias del Espíritu.
 

Canto de entrada:

Alrededor de tu mesa venimos a recordar (2)
que tu palabra es camino, tu cuerpo fraternidad (2).

-Hemos venido a tu mesa / a recordar el misterio de tu amor,
con nuestras manos manchadas, arrepentidos buscamos tu perdón.

 
Rito penitencial

    Confesemos nuestra tibieza, nuestra comodidad y nuestra vida insincera, ante el Jesús que busca seguidores decididos. Pidamos perdón:

    —Tú que por encima de todo primas la voluntad del Padre, Señor, ten piedad.
    —Tú que nos muestras el anuncio del reino como el objetivo más hermoso, Cristo, ten piedad.
    —Tú que para seguirte nos pones ante unas duras y claras condiciones, Señor, ten piedad.

 
Gloria

 
Oración

 
Primera Lectura (Sab 9, 13-19)

    Nuestra ignorancia no debe conducirnos por las sendas de la comodidad y la irresponsabilidad, sino más bien a pedirle a Dios su Sabiduría. Cuando lo hacemos, nos convertimos en testigos de la salvación.

 
Salmo responsorial   (89)

R/ Señor, tú has sido nuestro refugio, de generación en generación

 
Segunda Lectura  (Flm 9b-10.12-17)

    Cada vez nos cuesta más pedir favores; nos parece una humillación. Y, sin embargo, debería constituir cosa normal y diaria entre los cristianos.

 
Evangelio  (Lc 14, 25-33)

    No es cosa fácil ser seguidor de Jesús, máxime cuando vemos que el odio está al costado del amor. Escuchemos las palabras de Jesús en el evangelio, acogiéndolas con el canto del Aleluya, puestos en pie.

 
Oración universal
 

   Conscientes de las dificultades del seguimiento de Jesús, pidamos juntos a Dios que nos sostenga y aliente:

   —Por la Iglesia, para que permanezca fiel en sus palabras y obras al camino de Jesús, roguemos al Señor.

   —Por los cristianos de las distintas confesiones cristianas, para que nos sintamos unidos en Cristo y colaboremos juntos en el servicio a los más necesitados, roguemos al Señor.

   —Por los pobres y menospreciados, para que su presencia nos ayude a descubrir al verdadero Jesús, roguemos al Señor.

   —Por los que han de soportar cada día una pesada cruz, para que encuentren acompañantes que alivien su carga, roguemos al Señor.

   —Por los cristianos, para que aprendamos la sabiduría que consiste en reflejar la bondad de Dios, roguemos al Señor.

  Que nuestra oración llegue a tus oídos y ablande nuestro corazón. Por J.n.S.

   —Amén.

 
Comunión

Andando por el camino, te tropezamos, Señor.
Te hiciste el encontradizo; nos diste conversación.
Tenían tus palabras fuerza de vida y amor;
ponían esperanza y fuego en el corazón.

Te conocimos, Señor, al partir el pan.
Tú nos conoces, Señor, al partir el pan.

 

Avisos

 

 

 

martes, 28 de agosto de 2007

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo "C")


Entrada

    Una más de las contradicciones de nuestra vida podremos analizarla desde la Liturgia de hoy. Una cosa es ser humilde, sincero, solidario, y otra cosa bien distinta es ser altanero, arrogante, inaccesible... Aunque sabemos que esto último nos repele, la mayor parte de las veces queremos mostrarnos de esa guisa, para evitar que nos tomen el pelo. Dios no lo hará; nos toma en serio; con él no valen altanerías. Tal vez por eso se nos hace difícil acercarnos a él. Probemos de hacerlo, al menos en esta liturgia dominical.

 
Canto de entrada:

Alrededor de tu mesa venimos a recordar (2)
que tu palabra es camino, tu cuerpo fraternidad (2).
-Hemos venido a tu mesa / a recordar el misterio de tu amor,

con nuestras manos manchadas, arrepentidos buscamos tu perdón.

 
Rito penitencial

  En una sociedad que compite para alcanzar fama o hacerse con un prestigio, difícilmente se puede optar por la humildad; más fácilmente se desfigura, se trampea, se dopa... Pidamos perdón:

    —Tú que te haces pobre y amigo de los pobres, Señor, ten piedad.
    —Tú que eres manso y humilde de corazón, Cristo, ten piedad.
    —Tú que quieres de tus discípulos hombres libres que puedan acercarse a los menos favorecidos, Señor, ten piedad.

 Gloria

 Oración

 Primera Lectura (Eclo 3, 19-21.30-31)

    Esta primera lectura no nos invita a la astucia para granjearnos el éxito, sino al comportamiento sincero, sabio, que agrada a cualquiera y, sobre todo a Dios, pero que no parece fácil de practicarlo.

 
Salmo responsorial   (67)

    R/. Preparaste, oh Dios, casa para los pobres

 
Segunda Lectura  (Hb 12, 18-19.22-24a)

    Aún hay quien añora aquellos tiempos de pompa y boato, de multitudes y de exteriorizaciones..., y no se ha encontrado con la verdadera fe. Ésta se identifica con Jesús, revelación del Padre.

 
Evangelio  (Lc 14, 1.7-14)

    Identifiquemos a Jesús con la auténtica humildad en la verdad, no con la falsa modestia. Acojamos su palabra, cantando el Aleluya, puestos en pie.

 
Oración universal

 
  Pidamos a Dios Padre, origen de todo bien, que nos enseñe a caminar en la verdad, y a compartir gratuitamente sus dones:

   —Para que la Iglesia viva en verdad y coherencia con el mensaje que anuncia, roguemos al Señor.

   —Para que quienes ostentan el poder no olviden que su responsabilidad es servir al bien común, y trabajen por los derechos básicos de los más desfavorecidos, roguemos al Señor.

   —Por los excluidos del desarrollo llamados a tomar parte en la mesa común, roguemos al Señor.

   —Por todos nosotros que participamos en la mesa del pan y de la palabra, para que escuchemos y sigamos a Cristo en el compromiso con los pobres, roguemos al Señor.
 
  Que nuestra oración llegue a tus oídos y ablande nuestro corazón. Por J.n.S.

   —Amén.

 
Comunión

Andando por el camino, te tropezamos, Señor.
Te hiciste el encontradizo; nos diste conversación.
Tenían tus palabras fuerza de vida y amor;
ponían esperanza y fuego en el corazón.

Te conocimos, Señor, al partir el pan.
Tú nos conoces, Señor, al partir el pan.

 
Avisos

 

 

 

martes, 21 de agosto de 2007

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo "C")


Entrada

    Nuestra salvación es cosa que está en mano de Dios; pero Jesús nos da signos de tal salvación: la comunión, la acogida mutua, etc. En nuestros días preferimos estar cada uno a lo suyo, prescindir de los demás, pues parece que nos estorban. No es ése el signo de la salvación que nos anuncia Jesús. Unámonos en torno a la mesa de la Eucaristía, y en la oración.

Canto de entrada:

Alrededor de tu mesa venimos a recordar (2)
que tu palabra es camino, tu cuerpo fraternidad (2).
-Hemos venido a tu mesa / a recordar el misterio de tu amor,

con nuestras manos manchadas, arrepentidos buscamos tu perdón.

 
Rito penitencial

    Nosotros nos empeñamos en entender la salvación no como regalo de Dios, sino como fruto de nuestro esfuerzo y mérito, lo cual nos hace cumplidores, legalistas y aparentes. Pidamos perdón al inicio de esta Eucaristía:

    —Tú que no respondes a nuestros planteamientos superficiales: Señor, ten piedad.
    —Tú que nos quieres en comunidad y practicando la justicia: Cristo, ten piedad.
    —Tú que anuncias la salvación de Dios para todos los hombres, de cualquier condición: Señor, ten piedad.

 
Gloria

 
Oración

 
Primera Lectura (Is 66, 18-21)

    Al juicio de Dios le precede la reunión de todas las naciones; lo cual significa que la salvación se extiende a todos los pueblos. Escuchemos este mensaje de esperanza, de boca del Profeta Isaías.

 
Salmo responsorial   (Sal116)

R/. Id al mundo entero y proclamad el evangelio

 
Segunda Lectura  (Hb 12, 5-7.11-13)

    El pasaje de hoy constituye una llamada a la resistencia en las pruebas a ejemplo de Jesucristo, propuesto en domingos anteriores; él es probado en todo y, aunque justo, muerto como despreciado de Dios.

 
Evangelio  (Lc 13, 22-30)

    ¿Qué tipo de preguntas podemos hacerle a Jesús? ¿Cómo nos responderá? Sus respuestas exigen una profunda meditación y ambiente de oración. Acojamos su palabra, cantando el Aleluya, puestos en pie.

 
Oración universal

 
  Elevemos nuestras súplicas al Señor con el deseo de que su salvación llegue a todos nosotros y a todos los hombres:

   —Para que la Iglesia sea un lugar abierto y acogedor para hombres y mujeres de todos los pueblos, razas y culturas, roguemos al Señor.

   —Para que los dirigentes de las naciones practiquen y promuevan el respeto, la tolerancia y el diálogo entre pueblos y culturas, roguemos al Señor.

   —Para que todos los que nos reunimos en esta Eucaristía del domingo, y comulgamos con Cristo, llevemos a nuestra vida el compromiso por la Justicia, roguemos al Señor.

  Escucha, Señor, las súplicas que te dirigimos los que queremos ser fieles a tu voluntad, y haz que todos los hombres lleguen a gozar de tu salvación. Por J.n.S.

   —Amén.

 
Comunión

Andando por el camino, te tropezamos, Señor.
Te hiciste el encontradizo; nos diste conversación.
Tenían tus palabras fuerza de vida y amor;
ponían esperanza y fuego en el corazón.

Te conocimos, Señor, al partir el pan.
Tú nos conoces, Señor, al partir el pan.

 
Avisos

 

jueves, 16 de agosto de 2007

XXº DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

     (De «Dabar»)

ENTRADA

Hay quien afirma que el compromiso con el Reino hace beber más cálices que brindis. Y en verdad que, si somos fieles hasta el fin a Jesús y sus enseñanzas, tendremos que enfrentarnos a un mundo de codicias, egoísmos e injusticias que nos harán la vida difícil.

Pero la actitud con que hemos de hacerlo no es la de destruir a los demás, sino la de estar dispuestos a inmolarnos, si llega el caso. Como Cristo en Cruz, de cuyo sacrificio vamos a celebrar el memorial en la Eucaristía que ahora comenzamos.

 
SALUDO

† El amor de Dios nuestro Padre, la fuerza del Espíritu y el coraje y la valentía del Señor Jesús estén con todos vosotros.

 
ACTO PENITENCIAL

† Puesto que sabemos que Dios no envió a su Hijo entre noso­tros para condenarnos, sino para salvarnos, acudamos a Él con nues­tros pecados que El nos perdonará. 

-Tú nos hablas de valor, de coraje y esfuerzo, mientras nosotros buscamos mil excusas tras las que esconder nuestra cobardía y nuestro miedo. Señor, ten piedad.

-Tú nos invitas a prender fuego a todo lo que dificulta el crecimien­to de tu Reino entre nosotros, mientras nosotros queremos ser­vir a dos señores. Cristo, ten piedad.

-Tú nos enseñas a desear con todas nuestras fuerzas que se cum­pla en todo y en todos la voluntad del Padre, mientras nosotros queremos que se cumplan nuestros caprichos. Señor, ten piedad.

 
LECTURA PROFÉTICA

El auténtico mensajero de Dios debe anunciar siempre la ver­dad, aunque eso le cueste la cárcel y la vida; es el caso de Jeremías, que pasó dos tercios de su vida en prisión. Pero él, a pesar de que tanto los poderosos como el pueblo intentaron ahogar su voz, per­maneció fiel a lo que Dios le encomendó.


Salmo responsorial (Sal 39)

R/. Señor, date prisa en socorrerme.

 
LECTURA APOSTÓLICA

El autor de la carta a los Hebreos nos llama a perseverar en la fe, y nos recuerda que el motivo principal para esta constancia en la fe y en la entrega al prójimo es el propio Jesús, quien soportó las dificultades de su misión, incluida la muerte en Cruz, por su fidelidad al Padre.

 
LECTURA EVANGÉLICA

La tarea del cristiano es hacer el bien, sembrar la justicia y prac­ticar la fraternidad; pero estas actitudes no siempre son bien aco­gidas y, con frecuencia, encuentran el rechazo y la persecución. Pero el cristiano permanece fiel, sin que nada ni nadie pueda apartarlo de su decisión de servir a Dios y al prójimo.

 
ORACIÓN DE LOS FIELES

† Dios nuestro Padre siempre está  atento a nuestras necesidades, especialmente cuando los problemas nos hacen difícil el camino ­por eso acudimos ahora a El con nuestras súplicas, diciendo:
Padre escúchanos

-Para que la Iglesia se sienta fortalecida con el testimonio de quienes han dado su vida en el servicio a Dios y a los hombres. Oremos.

-Por los cristianos que sufren persecución a causa de su fidelidad al Evangelio, para que permanezcan firmes en la adversidad. Oremos.

-Por los que son víctimas de la codicia, para que comprendan que las personas valemos por lo que somos, no por lo que tenemos. Oremos.

-Para que nuestra comunidad (parroquial) encuentre la paz evan­gélica, consciente de que esa paz no significa ausencia de con­flictos. Oremos. 

† Que nuestra confianza en Ti no quede defraudada Padre, pues todo esto te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo.


 

CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada: Dios nos convoca; Queremos construir una ciudad en paz, Aclama al Señor tierra entera (1 CLN‑61 l).
Acto Penitencial: 1 CLN‑B 6.
Salmo: LdS o el salmo A Dios den gracias los pueblos (1 CLN‑5 10).
Aleluya: del disco "12 Canciones Religiosas y Litúrgicas para el Siglo XXI".
Ofertorio: Misericordias Domini (Taizé).
Santo: de Palazón.
Comunión: Contemplad al Señor de Alfonso García (2 CLN‑O 37); No te importen las razas ni el color de la piel, Mi Padre es quien os da (2 CLN‑O 41).
Final: Nadie hay tan grande como tú, de Gabaráin
 

Director: José Ángel Fuertes Sancho ·Paricio Frontiñán, s/n·
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