miércoles, 31 de octubre de 2007

Festividad de Todos los Santos




Primero de Noviembre

Saludo inicial (Monitor)

Buenos días, hermanos. Sed bienvenidos a la celebración litúrgica de la Festividad de Todos los Santos. Acojamos al sacerdote que nos presidirá, puestos en pie y cantando:

Canto:

Todos unidos, formando un solo cuerpo,
un pueblo que en la Pascua nació.
Miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió.
Él nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.

Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos testimonio de amor.
Paz para las guerras y luz entre las sombras,
Iglesia peregrina de Dios.

Saludo del presidente

Hermanos: la liturgia de Hoy celebra la festividad de Todos los Santos. ¿Sabéis para qué? Para despertar nuestra esperanza de su letargo, y para revitalizarla; y para acercarnos a quienes nos hemos acomodado a los dictámenes de este mundo al programa de vida de Jesús de Nazaret.

No despreciemos esta oportunidad, encerrados en nuestra comodidad. Abrámonos de par en par a los dones que Dios nos regala en su Hijo.

† En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu santo.

—Amen.

Monición al Gloria

Unámonos al coro de los santos que en el cielo canta la gloria de Dios, y alabémosle:

—Gloria a Dios en el cielo
... y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Liturgia de la Palabra

1 Ap 7, 2-4...

Entre nosotros se maldice en demasía, se condena con facilidad. El mundo nuevo que nos presenta el Libro del Apocalipsis es un mundo de bendición y alabanza. Acojámoslo, para que nuestra vida cotidiana sea de bendición y no de maldición; de alabanza y no de condena.

Salmo responsorial

2 1Jn 3, 1-3

Nosotros estamos demasiado hechos a este mundo y somos incapaces de sentir el gozo de ser hijos/as de Dios. ¿No lo queremos? Las palabras del apóstol Juan tratarán de concienciarnos. Escuchémosle.

Evangelio, Mt 5, 1-12a

Jesús presenta su programa de vida a sus seguidores, a quienes no desean continuar como siempre. Este programa no es, pues, para cualquiera. Pero quien lo acoge caminará por la senda de la felicidad verdadera.

Preces († Sacerdote; —Monitor)

† Presentemos nuestras peticiones al Padre Dios que nos quiere en su felicidad eterna:

—Por la Iglesia: que se alegre y goce en este día, y refuerce la esperanza de sus hijos/as, roguemos al Señor.

—Por quienes trabajan por el reino de Dios y se encuentran cansados, o desganados, o en peligro de desesperación: para que se refuercen en su espíritu, roguemos al Señor.

—Por quienes, acomodados a este mundo y sus pasiones, desean también el gozo del rei­no: para que sean capaces de acoger y aceptar el programa de las bienaventuranzas de Jesús, roguemos al Señor.

—Por quienes a Dios lo consideran Juez se-vero y aguafiestas; para que puedan conocerlo como la fuente de la verdadera felicidad, roguemos al Señor.

—Para que todos nosotros creamos la «Comunión de los Santos» y nuestras Eucaristías sean signo de esa comunión, roguemos al Señor.

† Señor Dios: concédenos apreciar tus dones y vivir en la esperanza de la felicidad de todos los santos. Por Jesucristo.

—Amen.

Canto

Hacia ti, morada santa /
hacia ti, tierra del Salvador,
peregrinos, caminantes, vamos hacia ti.

Venimos a tu Mesa, sellaremos tu pacto,
comeremos tu carne, tu sangre nos limpiará.
Reinaremos contigo en tu morada santa,
beberemos tu sangre, tu fe nos guiará.