Entrada
Nuestra salvación es cosa que está en mano de Dios; pero Jesús nos da signos de tal salvación: la comunión, la acogida mutua, etc. En nuestros días preferimos estar cada uno a lo suyo, prescindir de los demás, pues parece que nos estorban. No es ése el signo de la salvación que nos anuncia Jesús. Unámonos en torno a la mesa de la Eucaristía, y en la oración.
Canto de entrada:
Alrededor de tu mesa venimos a recordar (2)
que tu palabra es camino, tu cuerpo fraternidad (2).
-Hemos venido a tu mesa / a recordar el misterio de tu amor,
con nuestras manos manchadas, arrepentidos buscamos tu perdón.
Rito penitencial
Nosotros nos empeñamos en entender la salvación no como regalo de Dios, sino como fruto de nuestro esfuerzo y mérito, lo cual nos hace cumplidores, legalistas y aparentes. Pidamos perdón al inicio de esta Eucaristía:
—Tú que no respondes a nuestros planteamientos superficiales: Señor, ten piedad.
—Tú que nos quieres en comunidad y practicando la justicia: Cristo, ten piedad.
—Tú que anuncias la salvación de Dios para todos los hombres, de cualquier condición: Señor, ten piedad.
Gloria
Oración
Primera Lectura (Is 66, 18-21)
Al juicio de Dios le precede la reunión de todas las naciones; lo cual significa que la salvación se extiende a todos los pueblos. Escuchemos este mensaje de esperanza, de boca del Profeta Isaías.
Salmo responsorial (Sal116)
R/. Id al mundo entero y proclamad el evangelio
Segunda Lectura (Hb 12, 5-7.11-13)
El pasaje de hoy constituye una llamada a la resistencia en las pruebas a ejemplo de Jesucristo, propuesto en domingos anteriores; él es probado en todo y, aunque justo, muerto como despreciado de Dios.
Evangelio (Lc 13, 22-30)
¿Qué tipo de preguntas podemos hacerle a Jesús? ¿Cómo nos responderá? Sus respuestas exigen una profunda meditación y ambiente de oración. Acojamos su palabra, cantando el Aleluya, puestos en pie.
Oración universal
† Elevemos nuestras súplicas al Señor con el deseo de que su salvación llegue a todos nosotros y a todos los hombres:
—Para que la Iglesia sea un lugar abierto y acogedor para hombres y mujeres de todos los pueblos, razas y culturas, roguemos al Señor.
—Para que los dirigentes de las naciones practiquen y promuevan el respeto, la tolerancia y el diálogo entre pueblos y culturas, roguemos al Señor.
—Para que todos los que nos reunimos en esta Eucaristía del domingo, y comulgamos con Cristo, llevemos a nuestra vida el compromiso por la Justicia, roguemos al Señor.
† Escucha, Señor, las súplicas que te dirigimos los que queremos ser fieles a tu voluntad, y haz que todos los hombres lleguen a gozar de tu salvación. Por J.n.S.
—Amén.
Comunión
Andando por el camino, te tropezamos, Señor.
Te hiciste el encontradizo; nos diste conversación.
Tenían tus palabras fuerza de vida y amor;
ponían esperanza y fuego en el corazón.
Te conocimos, Señor, al partir el pan.
Tú nos conoces, Señor, al partir el pan.
Avisos
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