Monición inicial
¡Cuánto tiempo invertimos en acumular bienes! Y ¿hay mejor bien que la paz interior, la comunicación con Dios? Sólo quien busca a Dios sabe cómo cambia toda su vida y adquiere sentido desde él. Pero, ¿verdad que nos engañamos, creyendo que hay que acumular riquezas? ¡Busquemos a Dios! No nos arrepentiremos de ello.
Canto de entrada
—Alrededor de tu mesa venimos a recordar
que tu palabra es camino / tu cuerpo fraternidad...
Rito penitencial
Dios es misericordioso con nosotros, porque nos ama; no lleva cuentas de nuestros pecados, sino que los perdona. Acudamos a él con confianza:
—Tú que nos pones en contacto con la misericordia de Dios. Señor, ten piedad.
—Tú que nos haces un hueco en tu corazón misericordioso. Cristo, ten piedad.
—Tú que te acercas a nosotros y quieres habitar en nuestra morada. Señor, ten piedad.
Primera Lectura (Sab 11, 23—12, 2)
Creemos conocerle a Dios. Pero ¿nos hemos acercado alguna vez a su pecho para escuchar los latidos de su corazón? Tal vez nos parezca una locura o una insensatez; pero a ver si esta lectura nos ayuda.
Salmo responsorial (144, 1-2.8-9.10-11.13cd-14)
Este salmo 144 nos acerca a Dios y nos da pie para alabarle:
Segunda Lectura (2Ts 1,11—2, 2)
La fe es un gran regalo, y Pablo reza para que disfruten de él, y quienes lo hacen no teman nada.
Evangelio (Lk 19, 1-10)
Quien busca a Jesús y da con él se verá transformado, rehecho. Lo veremos en este evangelio. Acojámoslo con el canto del Aleluya, puestos en pie.
Preces
† Presentamos al Padre Dios nuestros deseos más profundos:
—Por quienes viven agobiados por sus fragilidades, para que encuentren consuelo en compartir sus vidas con los hermanos, roguemos al Señor.
—Por los que sufren el abuso y la corrupción de los poderes, para que la solidaridad de los demás provoque cambios en sus vidas, roguemos al Señor.
—Para que la Eucaristía sea lugar de encuentro fraternal que aliente neutros mejores deseos, roguemos al Señor.
—Para que el encuentro con el Maestro cambie la vida de los creyentes, roguemos al Señor.
—Por la vida social y política, para que sea verdadero cauce de justicia, roguemos al Señor.
† Danos fuerza, Padre, para transformar la realidad injusta que nos rodea y para intentar hacerla lugar de comunión y fraternidad. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
—Amén.
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