miércoles, 7 de noviembre de 2007

DOMINGO 34º DEL T. O. —C—


«Jesucristo, Rey»

 

Entrada

    Nos encontramos, hermanos, en el último domingo del año litúrgico, por lo cual este domingo debería tener su característica. La tiene por lo que hace a la liturgia: celebramos a Jesucristo como Rey del Universo. ¿Descubrimos alguna particularidad en la vida de cada uno en el día de hoy? ¿Qué podemos ofrecerle a Dios, o qué esperamos recibir de él?

    Dios nos concede luminosidad y esperanza. Aunque aparentemente todo aboca a la oscuridad y la muerte, todo se encamina a su regazo recopilado en Cristo Jesús, quien manifiesta su grandeza en la muerte. Celebrémoslo.

 

Tu reino es vida, tu reino es verdad; tu reino es justicia, tu reino es paz;

tu reino es gracia, tu reino es amor. ¡Venga a nosotros tu reino, Señor!

 

Rito penitencial

    Acojamos al misericordia y el perdón que Dios nos ofrece, acogiéndolo con humildad; así podremos construir su reino de Paz:

    —Tú que has asumido nuestra propia naturaleza. Señor, ten piedad.

    —Tú que juzgas con rectitud. Cristo, ten piedad.

    —Tú que eres la verdad que tantas veces rechazamos. Señor, ten piedad.

 

1. Lectura (2Sm 5, 1-3)

    Asistamos a la narración de la elección de David. Descubramos cómo nos dejamos llevar por las apariencias y no sabemos mirar más allá. ¿NO aprenderemos a sincerarnos con Dios?

 

Salmo responsorial  (121)

 

 

2. Lectura Col 1, 12-20

    Escucharemos la profesión de fe de los cristianos de Colosas. Esta fórmula acuñada desde antiguo manifiesta la garra con que vivían aquellos su fe en Cristo Jesús. Hagamos nuestra su confesión.

 

Evangelio  (Lc 23, 35-43)

    ¿Qué tipo de Rey es Jesús de Nazaret? Desde luego que no es vencedor, sino que está al borde de la muerte. Un rey al que este mundo, ávido de victoria y poder, no puede ni siquiera mirar. Acojámoslo puestos en pie y cantando el Aleluya.

Preces

        Recordando la memoria de Jesús que vino al mundo no para ser servido sino para servir, que anunció la verdad y dio su vida por ella, oremos confiadamente al Padre, diciendo: ¡Venga a nosotros tu reino!

    —Para que la Iglesia sepa vencer las tentaciones de poder, y acaben en ella los privilegios, oremos.

    Para que crezca la conciencia ciudadana y capacidad para exigir responsabilidades a quienes usan el poder político en beneficio propio, oremos.

    —Para que el Señor nos dé capacidad para poner signos de su reino dando pan a los necesitados y devolviendo la esperanza a quienes la han perdido, oremos.

    Para que quienes creemos en Jesucristo, rey del universo, contribuyamos a la implantación de la verdad, la justicia y la paz, oremos.

    —Para que se desarrolle el espíritu del Vaticano II y los laicos asuman los derechos y responsabilidades adquiridos en el bautismo como miembros del pueblo de Dios, oremos.

    † Señor, sabemos que hemos de trabajar por tu reino y que sólo tú lo puedes dar; unidos a tu hijo y a todos los creyentes en ti te pedimos que venga a nosotros tu reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

    —Amén.

 

Avisos

 

1  El próximo domingo damos comienzo al Adviento. Comenzaremos a preparar la venida del Mesías Señor.

 

 

 

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